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Manejo multimodal de la osteoartrosis canina

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INTRODUCCIÓN

Dentro de las artropatías degenerativas, la osteoartrosis (OA) es una enfermedad compleja e irreversible de las articulaciones, que afecta mayoritariamente a animales gerontes y de razas grandes. Se caracteriza por la degeneración del cartílago articular, la formación de osteofitos, la remodelación ósea y la inflamación de intensidad variable. Como consecuencia de estos cambios patológicos, el animal sufre discapacidad y dolor. 

FACTORES DE RIESGO PARA EL DESARROLLO DE LA OSTEOARTROSIS CANINA

Actualmente, la osteoartrosis afecta a 1 de cada 5 perros. Además, existen factores de riesgo que pueden incrementar la incidencia de esta artropatía degenerativa, como son: 

  • La edad, presentándose con mayor frecuencia en animales de edad media- avanzada. Aunque no exclusivamente, ya que algunos autores indican que hasta un 20 % de los perros mayores de 1 año pueden presentar signos de esta enfermedad.
  • La raza. Aproximadamente el 45 % de los perros de raza grande padecen OA. Además, ciertas razas como el Labrador Retriever y el Pastor Alemán parecen tener una predisposición genética al desarrollo de la enfermedad.
  • Las enfermedades ortopédicas del desarrollo pueden progresar a OA en las etapas más tardías de la enfermedad.
  • La condición corporal, existiendo una correlación positiva entre la obesidad y el desarrollo de degeneración articular.
  • El ejercicio intenso y excesivo puede incrementar las tensiones sobre algunas articulaciones, pudiendo predisponer al animal al padecimiento de OA. 
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TRATAMIENTO MULTIMODAL DE LA OSTEOARTROSIS CANINA

Como ya hemos comentado, la osteoartrosis es una enfermedad compleja e irreversible. Por lo tanto, el tratamiento de esta patología debe ser multidisciplinar, encaminado a cumplir cuatro objetivos básicos:

1. Manejo de la inflamación y el dolor crónico
El dolor crónico debe considerarse como un dolor patológico que supone un problema grave en lo que respecta a su tratamiento. Esto se debe a la sensibilidad del sistema nervioso, central y periférico, frente a los estímulos dolorosos mantenidos.
El daño tisular provoca la liberación de prostaglandinas, mediante la acción de la enzima ciclooxigenasa (COX). A consecuencia de todo esto, el animal sufre dolor asociado a los cambios anatómicos y la inflamación de las estructuras articulares.
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) constituyen una pieza fundamental en el tratamiento de la OA, debido a sus efectos analgésico, antiinflamatorio y antipirético. Su mecanismo de acción se basa en la inhibición de las distintas isoformas de la COX (explicadas en la tabla 1).
Actualmente, los AINEs se clasifican en función del ratio (COX-1/COX-2), considerándose más seguros aquellos que inhiben en mayor medida la COX-2 en relación con la COX-1 como, por ejemplo, el firocoxib.
Algunos autores defienden el uso de estos fármacos de forma continuada para el manejo del dolor. Sin embargo, se deben tener en cuenta los efectos adversos de estos fármacos como son, regurgitaciones, vómitos y úlceras gástricas, entre otros. Para prevenir la aparición de estas lesiones, se aconseja la administración de agentes farmacológicos protectores del tubo digestivo de forma simultánea al AINE. 
La WSAVA describe el empleo de fármacos coadyuvantes para el manejo del dolor crónico refractario al tratamiento con AINEs como son la amantidina, la gabapectina y la amitriptilina.

ISOFORMA

FUNCIONES PRINCIPALES

COX-1

-

Regulación de la homeostasis y la coagulación.

-

Importante nivel intestinal (integridad de la barrera mucosa) y renal (mantenimiento de la perfusión).

-

Se incrementa en zonas de inflamación.

-

Su inhibición tiene efectos antiinflamatorios y analgésicos.

COX-2

-

Regulación de la homeostasis.

-

Se incrementan sus concentraciones en los exudados inflamatorios y en áreas de procesamiento nocioceptivo.

-

Su inhibición tiene efectos antiinflamatorios y analgésicos. 

COX-3

-

Isoforma de la COX-1 localizada en el corazón y la corteza cerebral.

-

Su inhibición tiene efectos antipirético y analgésico.

Tabla 1. Clasificación y funciones de las isoformas de la enzima ciclooxigenasa (COX).

 

RATIO COX-1/COX-2

DENOMINACIÓN

FÁRMACOS

< 1

COX-1 selectivo

Aspirina, piroxicam

1-100

COX-2 preferencial

Carprofeno,mavacoxib, meloxicam

101-1000

COX-2 selectivo

Firocoxib, robenacoxib

Tabla 2. Clasificación de los AINEs en función de la selectividad COX-1/COX-2. Tomada de Cabezas M.A. “ Papel de los AINEs frente al dolor”. 

La amantidina es un inhibidor de los receptores N-metil-D-aspartato (NMDA), localizados en el cerebro y la médula espinal, que están involucrados en la hipersensibilización central. No tiene efecto analgésico por sí misma pero algunos estudios avalan su empleo en asociación con AINEs,  para paliar el dolor provocado por la OA canina.

Por su parte, la gabapentina es un fármaco antiepiléptico con propiedades analgésicas. Aunque se posee de pocos estudios sobre su uso en veterinaria, se ha descrito su eficacia en el control del dolor crónico por OA como analgésico adyuvante. Respecto a la amitriptilina, es un antidepresivo que se emplea para el control del dolor crónico y neuropático, en combinación con AINEs. 

Otro de los fármacos empleados en la OA canina es el tramadol, un análogo sintético de la codeína. Un estudio concluyó que el tramadol y su asociación con el paracetamol reducen la intensidad del dolor, alivian los síntomas y mejoran la movilidad. Si bien, estos beneficios eran pequeños en comparación con sus efectos adversos que, aunque no fueron graves, hicieron que se suspendiera el tratamiento.

2. Control de peso
El consumo de pienso es un factor que puede tener un efecto importante en la aparición y el progreso de la osteartrosis canina. En 2002, Kealy y sus colaboradores, llevaron a cabo diversos estudios en perros de raza labrador con cojera por osteoartrosis y sobrepeso. Aquellos animales sometidos a una dieta restrictiva mostraban una reducción significativa en la progresión de la artropatía y vivieron más tiempo. En definitiva, se considera que la mera reducción de peso en los pacientes con sobrepeso podría reducir hasta en un 50 % el dolor y la cojera .

3. Suplementación con condroprotectores y ácidos grasos.
El uso de suplementos nutricionales a base de condroitín sulfato y glucosamina se han utilizado desde hace años como parte del tratamiento en pacientes con OA. Si bien, su uso es cotrovertido puesto que no se han demostrado sus propiedades condroprotectoras. No obstante, pueden tener una leve acción antiinflamatoria que, en todo caso, no perjudica al animal, pudiéndose emplear como parte de la terapia multimodal (WSAVA, 2014). Otros suplementos nutricionales que se han indicado son aquellos preparados con base en un mejillón específico (Perna canaliculus).
Asimismo, se considera que los piensos ricos en ácidos grasos omega-3, como el ácido eicosapentanoico (EPA) y el ácido docosahexanoico (DHA), tienen propiedades antiinflamatorias que reducen el dolor, contribuyendo a la mejora de la sintomatología clínica en el animal y reduciendo las dosis efectivas de AINEs.

4. Rehabilitación.
La rehabilitación como parte del tratamiento de la OA canina ha resultado ser eficaz, al mantener una masa muscular adecuada que ayuda a estabilizar las articulaciones y mejora la movilidad del paciente. En este punto se incluyen tanto paseos rutinarios con correa como técnicas especializadas de fisioterapia.
También se han descrito la crioterapia y la termoterapia como parte del manejo multidisciplinar del paciente artrósico. Algunos autores en medicina humana describen la acupuntura como una ayuda más en el control del dolor crónico, aunque la evidencia sobre su eficacia en veterinaria es escasa.

CONCCLUSIONES

La osteoartrosis canina es una enfermedad progresiva e irreversible que causa un dolor crónico en nuestros pacientes, generalmente geriátricos. Por lo tanto, los animales afectados necesitarán tratamiento de por vida con fármacos antiinflamatorios y analgésicos, como son los AINEs. Sin embargo, la terapia medicamentosa no siempre es una solución definitiva, sin olvidar los potenciales efectos adversos de la terapia con AINEs. 
Por todo esto, el manejo del dolor asociado a la osteoartrosis canina debe ser multimodal. Solo así podremos mantener a nuestros pacientes con una buena calidad de vida, en ausencia de una solución definitiva a esta patología.  

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Innes J, Clayton J, Lascelles BD. “Review of the safety and efficacy of long-term NSAID use in the treatment of canine osteoarthritis”. Veterinary Record , 2010, 166(8): 226-

Kealy RD, Lawer DF, Ballam JM. “Effects of diet restriction on life span and age-related changes in dogs”. Journal of American Veterinary Medical Associaton (JAVMA), 2002, 220:1315-20.

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