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Síndrome de la cola fría o miopatía coccígea aguda

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INTRODUCCIÓN

La miopatía coccígea aguda, conocida también como síndrome de la cola fría o Limber Tail, es una miopatía poco conocida que afecta a los músculos de la cola y se describe con mayor frecuencia en razas de trabajo o perros de caza. El signo principal es una cola flácida (imagen 1), a menudo rígida en la base y dolorosa a la palpación, previa historia de baño en aguas muy frías o muy calientes, exceso de ejercicio o confinamiento durante un periodo prolongado de tiempo.

Cola flácida en Labrador Retriever
ETIOLOGÍA

La etiología todavía es desconocida, pero varios estudios apuntan a que se debe al conjunto de factores predisponentes junto a un componente genético.

Estos factores consisten en baños en aguas muy cálidas o muy frías, especialmente en las últimas, exposición a ambientes fríos y húmedos, elevada altitud, exceso de ejercicio, confinamiento durante periodos prolongados de tiempo e incluso sacudidas violentas de la cola.

Labrador Retriever nadando
FISIOPATOGENIA

En la histopatología de perros afectados se evidencia daño en las fibras musculares, específicamente en las de los músculos intertransversos de la cola (Imagen 4). Estos cambios observados son sugestivos de un síndrome de compartimento. Estos músculos pueden estar predispuestos a sufrir el síndrome porque están envueltos por gruesas capas de fascias y se encuentran adyacentes al hueso.

Se cree que los factores predisponentes anteriormente citados más la hiperextensión de estos músculos resultan en un daño isquémico y en el desarrollo del síndrome de la cola fría.

Sección histopatológica del músculo intertransverso ventral caudal de un Pointer sano.
Sección histopatológica del músculo intertransverso ventral caudal de un Pointer con el Síndrome de la cola fría. Se observa variación del tamaño de las fibras, atrofia difusa de las fibras, fibras hipertróficas dispersas y fibras con núcleo interno.
DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se basa principalmente en la historia y en los signos clínicos: cola flácida, a menudo aparece rígida en la base (6-8 cm) y luego cae hacia abajo (imagen 5), suele haber dolor a la palpación de la base de la cola. Un estudio realizado en el Reino Unido estimó que la duración media de los signos clínicos es de 3,5 días, aunque puede variar considerablemente, siendo la más corta de horas y la más larga de 10 días.

Como prueba adicional se puede realizar una bioquímica para comprobar los niveles de CK, que se encuentra elevada al inicio del síndrome. También radiografías, TAC o RM para descartar otras enfermedades que pueden causar signos similares, como una hernia discal lumbosacra.

La electromiografía puede mostrar denervación de algunos músculos de la cola de los perros afectados.

La termografía infrarroja de la cola de los perros afectados muestra un gradiente de temperatura 2-3º menor que el gradiente de temperatura de perros sanos.

El diagnóstico definitivo lo da la biopsia de los músculos coccígeos, pero no se recomienda dada la posibilidad de dañar los nervios proximales y causar daño permanente a la cola o de muestrear una zona no afectada del músculo.

Labrador Retriever afectado por el síndrome de la cola fría muestra la base de la cola rígida.
Imagenes termográficas de un Pointer sano (izquierda) y de un Pointer con signos clínicos de síndrome de la cola fría (derecha).
TRATAMIENTO

El tratamiento principal es reposo estricto y analgesia en los periodos de dolor con tramadol, AINES o gabapentina. Si no muestra dolor, el reposo y la administración de calor en la base de la cola es suficiente ya que es un síndrome que se resuelve por sí solo.

El pronóstico es bueno, aunque las recidivas son frecuentes. Por ello es importante evitar los factores predisponentes.

CONCLUSIÓN

El síndrome de la cola fría es una miopatía poco conocida que suele afectar a perros de caza y de trabajo. La alta incidencia junto con el dolor y el estrés que causa en el perro y en el dueño hacen que este síndrome cobre importancia y gane interés científico.

La escasez de literatura se puede deber a que se trata de un síndrome autolimitante y por ello ciertos propietarios que tienen tal familiaridad con el síndrome son capaces de reconocer los síntomas y no llevan al perro al veterinario.

La importancia de recoger información de los casos clínicos y directamente de los propietarios radica en conseguir entender mejor el síndrome, los factores predisponentes y como evitarlos. Esta información es vital de cara a futuros tratamientos, intervenciones y la educación veterinaria.

BIBLIOGRAFÍA
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