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Enfermedad ósea metabólica en reptiles

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INTRODUCCIÓN

La enfermedad ósea metabólica (EOM), es una de las enfermedades más comunes en reptiles. También es conocida como hiperparatiroidismo nutricional secundario, osteoporosis, osteodistrofia fibrosa, o raquitismo, y es probablemente el problema nutricional más visto en los reptiles que acuden a la clínica de exóticos.

Esta enfermedad neurológica y musculoesquelética de los reptiles se debe a un desequilibrio mineral, que provoca un debilitamiento de la estructura ósea, así como el caparazón y plastrón de tortugas.

Entre los reptiles, se ha observado la EOM tanto en herbívoros, como en carnívoros e insectívoros, aunque las especies omnívoras y herbívoras mantenidas en cautividad son las más predispuestas.

CAUSA

La enfermedad ósea metabólica es el resultado de un equilibrio inadecuado de calcio y fósforo, debido frecuentemente a un manejo inadecuado. Suele estar provocado por:

  • Una dieta deficitaria en calcio o vitamina D3.
    • El calcio es un mineral e importante mensajero bioquímico utilizado en muchas vías metabólicas y en la transmisión nerviosa, esto supone que cualquier deficiencia de calcio sérico(hipocalcemia) es un problema grave para el animal. La hipocalcemia se produce cuando la concentración de calcio plasmático es inferior a 8 mg/dl.
  • Una dieta con exceso de fósforo.
    • Con frecuencia, una concentración baja de calcio en sangre está relacionada con un incremento en el contenido de fósforo de la misma, por lo que una deficiencia de calcio puede ser en realidad el resultado de un nivel alto de fósforo. Esto se produce cuando los niveles de ratio calcio:fosforo caen por debajo del rango 1,5:1 a 2:1, dando lugar a una hiperfosfatemia que estimula a la hormona paratiroidea (PTH) para obtener calcio de cualquier suministro disponible en el organismo, incluso del hueso.
  • Falta de acceso a la luz ultravioleta (UVB).
    • Temperaturas inferiores a las necesarias para cada especie pueden dar lugar a una hipotermia, que provoque una disbiosis que disminuya la absorción del calcio.

Los errores dietarios más comunes consisten en el aporte excesivo de alimentos deficitarios en calcio(p.ej. lechuga), demasiado ricos en fósforo (carnes, bananas, uvas…) o con quelantes del calcio (espinacas). Los gusanos de harina (Tenebrio monitor) y las crías de ratón también pueden resultar carentes en calcio y con contenidos demasiado altos de fósforo y proteína animal. La relación Ca/P óptima proveniente de la dieta es de 2/1.

Por último, es importante recalcar que la enfermedad metabólica ósea también se puede producir de manera secundaria a afecciones orgánicas del riñón, tiroides, paratiroides, síndrome de malabsorción, esteatorrea y cirrosis biliar. Todo ello conlleva a una pobre disponibilidad de calcio y posterior estimulación de la PTH, la cual es responsable de la movilización del calcio óseo.

SIGNOS CLÍNICOS

La enfermedad ósea metabólica puede incluir síntomas como:

  • Deformidades esqueléticas:

Los huesos pierden casi por completo la mineralización ósea, dando lugar a patas arqueadas o inflamadas, nódulos, reblandecimiento y engrosamiento de la mandíbula por descalcificación (también llamado “mandíbula de goma”, columna vertebral arqueada o ablandamiento del caparazón y plastrón de tortugas.

  • Debilidad de los huesos largos:

Lo que predispone a la aparición de fracturas espontáneas.

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  • Ritmo asimétrico, temblores y espasmos:

Suelen ser repetidos y en las patas cuando el animal camina. El calcio ionizado es esencial para la contracción muscular y estabilización de las membranas de las células nerviosas mediante la reducción de su permeabilidad al sodio. Al reducirse la calcemia, el sistema nervioso se vuelve más excitable por el aumento de permeabilidad de sus membranas de modo que pueden descargarse de forma espontánea, llegando impulsos a los músculos periféricos ocasionando estos temblores y espasmos.

  • Estreñimiento y anorexia.

Un animal muy afectado no puede alimentarse con normalidad.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de la enfermedad ósea metabólica se basa principalmente en los síntomas clínicos y la discusión del manejo, pero puede confirmarse mediante radiografías y análisis de sangre:

  • El diagnóstico radiográfico resulta de gran utilidad. Se observa una desmineralización de los huesos (menor densidad ósea), proliferación de tejidos fibrosos sobretodo en extremidades (osteodistrofia fibrosa), fracturas espontáneas y deformaciones de la columna vertebral o cola.
  • La analítica sanguínea también ayuda al diagnóstico. Los reptiles con enfermedad ósea metabólica suelen tener hipocalcemia e hiperfosfatemia. No obstante, una analítica sanguínea normal no es excluyente de enfermedad ósea metabólica.
TRATAMIENTO

El tratamiento debe basarse en un aporte de calcio oral. El aporte inyectable está indicado sólo en situaciones de shock hipocalcémico, pues con esta vía existe el riesgo de provocar calcificaciones distróficas. También hay que corregir la dieta y completar la ración con fuentes naturales de calcio (cascaras de moluscos, jibia, o cáscaras de huevo) o complementos de calcio y vitamina D3 comercializados, preferiblemente sin fósforo. La vitamina D3 vía oral puede ser más segura que IM pero puede tener también una peor absorción.

Será importante exponer al animal a luz natural no filtrada o a fuentes de luz ultravioleta de longitud de onda adecuada para facilitar la síntesis de vitamina D3.

Por último, podemos administrar la hormona calcitonina que acelera las fases finales de curación puesto que elimina la función osteoclástica. Sin embargo, esta hormona ha de administrarse sólo cuando la bioquímica sanguínea confirma la normocalcemia.

Los reptiles afectados generalmente responden bien al tratamiento aunque para los casos más extremos, la inversión completa de los síntomas es poco probable.

CONCLUSIÓN

La realización de una correcta anamnesis y exploración física, junto con los datos laboratoriales y técnicas de diagnóstico por imagen son esenciales para un correcto diagnóstico de enfermedad ósea metabólica en reptiles.

El conocimiento de la fisiología de cada reptil y de aspectos relacionados con su alimentación o hábitat en condiciones naturales, es indispensable para mantener en condiciones óptimas al animal y para obtener mejores resultados en el manejo médico de un animal enfermo.  Al tratarse de una de las patologías más comunes que padecen los reptiles mantenidos en cautividad, es importante también que concienciemos a los dueños de los cuidados especiales y de manejo que suponen este tipo de mascotas.

BIBLIOGRAFÍA
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