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Empleo de cabergolina en adenoma hipofisario

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INTRODUCCIÓN

El adenoma hipofisario es una de las neoplasias más frecuentes en ratas geriátricas, con mayor incidencia en hembras y a su vez en ratas con dietas hiperprotéicas e hipercalóricas [3]. La mayoría de los tumores pituitarios son interpretados como adenomas cromófobos. Se sugiere que hay relación entre tumores mamarios e incidencia de neoplasia de glándula pituitaria. Generalmente se manifiesta con un síndrome vestibular central, caracterizado por una estación de base amplia, ataxia y disminución de la propiocepción. Según estudios se ha encontrado respuesta favorable al tratamiento de ratas afectadas con la administración oral de cabergolina (0.6 mg/kg PO, q 72 h) [4], en los que se ha demostrado su efectividad a través de controles periódicos mediante resonancia magnética.

NEOPLASIA DE GLÁNDULA PITUITARIA

Se trata de uno de los tumores más frecuentes del sistema endocrino visto en ratas geriátricas (generalmente >18 meses de edad [4]). Su aparición puede estar influenciada por factores genéticos, con mayor incidencia reportada en hembras y en particular en no reproductoras [1][2]. Además, la restricción dietética disminuye significativamente la incidencia de tumores hipofisarios espontáneos  tanto en hembras como en machos [1][2].

Los signos clínicos varían desde animales que son asintomáticos hasta animales con depresión severa, frecuentemente con incoordinación. La mortalidad generalmente se debe a un aumento de la presión intracraneal y a la atrofia por compresión de áreas cerebrales circundantes, lo que lleva a un deterioro gradual de la salud y signos tales como inclinación de la cabeza, depresión e hidrocefalia.

TUMOR MAMARIO Y RELACIÓN CON NEOPLASIA DE GLÁNDULA PITUITARIA

El tumor mamario es la neoplasia más frecuente en ratas, presentándose con mayor incidencia en hembras enteras que en hembras ovariectomizadas [3]. También puede darse en ratas macho, representando aproximadamente un 16% de los casos [3]. La mayoría de los casos se trata de fibroadenomas (80-90% de los casos) y en menor frecuencia de adenocarcinomas [1][2].

Se ha demostrado que la restricción de dieta en un 20 %  reduce en hembras su incidencia [1]. Los niveles de prolactina también se han identificado como un factor clave. A menudo se producen en el mismo animal tumores mamarios y la aparición de adenomas hipofisarios productores de prolactina. También se ha visto que el nivel de prolactina en suero de hembras con tumores mamarios es alrededor de 25 veces superior que en hembras enteras de 6 meses de edad, lo que sugiere relación entre tumores mamarios e incidencia de adenomas pituitarios [1][2].

SÍNTOMAS CLÍNICOS

Un síndrome vestibular central, caracterizado por una estación de base amplia, ataxia y disminución de la propiocepción, unido a la edad, ausencia de historial de trauma, y otros hallazgos compatibles en la exploración sugiere como principal diagnóstico diferencial un tumor pituitario [4].

Otros hallazgos compatibles son: historia de adipsia, hipodipsia, o bien poliuria, polidipsia, depresión, sobrepeso o pérdida de peso, anorexia, ceguera aparente, cambios repentinos en comportamiento, agresividad repentina, ausencia de respuesta frente a estímulos externos, ausencia de respuesta al reflejo de amenaza, marcha en círculos, convulsiones, paresia de grado variable de extremidades posteriores, imposibilidad de caminar sobre superficies lisas, incapacidad de salvar obstáculos.

SÍNTOMAS CLÍNICOS

Generalmente en base a signos clínicos altamente sugestivos junto con la edad, sexo e historial del animal, ya que por la zona en la que se encuentra no se plantea la realización de biopsia de la masa y la realización de resonancia magnética, que es el método de diagnóstico por imagen de elección para detectar adenoma pituitario, en muchos casos no puede realizarse por cuestiones económicas o por limitaciones de disponibilidad en el área.

Diagnóstico diferencial: Diabetes mellitus, otitis interna, nefropatía crónica progresiva, radiculoneuropatía, pseudogestación, Encefalitozoon cuniculi, encefalomielis vírica.

HALLAZGOS POST-MORTEM

En la necropsia, la hipófisis aparece aumentada, y es frecuente encontrar lobulaciones prominentes. Normalmente es de color rojo oscuro a marrón y con apariencia hemorrágica (Imágenes 1 y 2). En tumores de mayor tamaño puede haber compresión del mesencéfalo subyacente.  

Microscópicamente se compone por nidos y cordones de células glandulares grandes y relativamente uniformes, con una red capilar abundante y a veces hemorrágica.            Las células típicas tienen un núcleo grande con nucléolo prominente, con citoplasma abundante y ligeramente basófilo a anfófilo, coherente a un adenoma cromófobo. Histopatológicamente la mayoría de los tumores pituitarios son interpretados como adenomas cromófobos [1][2][3], aunque también se han descrito tumores acidófilos, basófilos o mixtos [2][4]. Se requieren técnicas inmunohistoquímicas para su identificación positiva, siendo los más frecuentes los tumores prolactínicos [2][4]. Los carcinomas hipofisarios son relativamente poco frecuentes [2].

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Imagen 1. Necropsia de rata, macho, con historial de paraparesia progresiva de extremidades posteriores y síntomas compatibles con adenoma pituitario, se administró cabergolina oral con respuesta favorable hasta regresión y empeoramiento de síntomas, finalmente recomendación de eutanasia.

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Imagen 2. Mismo caso anterior. Generalmente los tumores son benignos, en la examinación post-mortem son muy evidentes (hasta 1 cm de diámetro), de color marrón rojizo, con aspecto hemorrágico [1].

DISCUSIÓN

Como en la mayoría de especies exóticas, muchos agentes terapéuticos no están destinados a su uso en determinados animales, pero añadido al tratamiento de soporte, se ha demostrado una respuesta positiva al empleo de cabergolina oral en ratas para el tratamiento de adenoma hipofisario. Como tratamiento preventivo pueden ser una opción las restricciones en la dieta y ovariectomías a edades tempranas (90 días) para minimizar el riesgo de desarrollar tumores mamarios [1][3] y tumores pituitarios, ya que disminuye significativamente su  incidencia [1][7].

BIBLIOGRAFÍA

[1] KEEBLE, E.; MEREDITH, A.; BSAVA Manual of Rodents and Ferrets. BSAVA (2009) 182-184.

[2] PERCY, D.H.; BARTHOLD, S.W.; Pathology of Laboratory Rodents and Rabbits, 3rd Edition. Wiley-Blackwell (2007) 171-174.

[3] GREENACRE, C.B.; “Spontaneous tumors of small mammals”. Veterinary Clinics Exotic Animal Practice. Elsevier Saunders, Vet. Clin. Exot. Anim. 7 (2004) 627-651.

[4] MAYER, J.; SATO, A.; KIUPEL, M.; DECUBELLIS, J.; DONELLY, T.; “Extralabel use of Cabergoline of a Pituytary Adenoma in a Rat”.  JAVMA, Vol. 239, No. 5, September 1, Scientific Reports (2011).

[5] RIJINBERK, A.;  KOOISTRA, H.S.; Endocrinología clínica de perros y gatos,  2ª edición. Schütersche, 2010.

 [6] GRAHAM, J.E.; KENT, M.S.; THE’ON, A.; “Current Therapies in Exotic Animal Oncology”. Veterinary  Clinics Exotic Animal Practice. Elsevier Saunders, Vet. Clin. Exot. Anim. 7 (2004) 757–781.

[7] HILLYER, E.V.; QUESENBERRY, K.E.; Ferrets, Rabbits, and Rodents. Clinical Medicine and Surgery. Third Edition. United States of America: W.B. Saunders Company (2012).

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