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Patología del Megaesófago

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INTRODUCCIÓN

La función del esófago consiste en el transporte de la ingesta y líquido desde la faringe hasta el estómago. Anatómicamente se divide en: esfínter esofágico superior, cuerpo del esófago y esfínter esofágico inferior. En el caso del perro, éste está formado en toda su longitud por músculo estriado, mientras que en el gato el tercio distal del esófago se compone de músculo liso (Jergens, 2005). Cualquier alteración que impida que el bolo alimenticio transite de forma adecuada hasta el estómago puede dar lugar a megaesófago.

El megaesófago es una dilatación permanente del esófago que puede ser total o parcial, y suele cursar con disminución o ausencia de la motilidad del mismo (Tams, 2003), dilatación esofágica, regurgitación progresiva y pérdida de condición corporal como signos más característicos (Jergens, 2005).

CAUSAS

Las causas de esta afección guardan relación con la falta de tránsito del bolo alimenticio, de tal forma que éste permanece en el esófago dando lugar a la dilatación del esófago craneal a la obstrucción. La falta de progresión es debida a la obstrucción mecánica del esófago o bien a alteraciones de la motilidad (Ridgway & Graves, 2010).

El megaesófago puede ser  congénito y presenta predisposición familiar en razas como el Labrador, Setter Irlandés, Pastor Alemán, Gran Danés, Schnauzer miniatura, Fox Terrier, Sharpei y Terranova. En gatos, el megaesófago congénito es raro, pero los siameses pueden estar predispuestos a padecerlo (Jergens, 2005).

Causas y clasificación del megaesófago

Congénito (los signos clínicos se aprecian al principio del destete).

  • Hereditario.
  • Idiopático.
    • Secundario:
      Anillos vasculares anormales.
      Miastenia gravis.
      Trastorno en el almacenamiento del glucógeno.

Adquirido (joven adulto a mediana edad; 7-15 años).

  • Idiopático.
  • Secundario:
    Autoinmune: timoma.
    Endocrinopatía: hipoadrenocorticismo.
    Patologías digestivas: esofagitis,obstrucción esofágica (cuerpos extraños, estenosis, masas, hernia de hiato.
    Metabólicas: alteraciones electrolíticas.
    Neuromusculopatías: botulismo, dermatomiositis, disautonomia, miastenia gravis, neosporosis, polimiositis, polineuropatia y tétano.
    Tóxicos: plomo, organofosforados y veneno de la serpiente tigre australiana.
FISIOPATOLOGÍA

La hipomotilidad debida a la disfunción de los músculos o nervios esofágicos da lugar a la dilatación esofágica y la consecuente acumulación de alimento y fluidos en la luz del mismo. El megaesófago idiopático podría deberse a una disfunción selectiva de la inervación aferente vagal del esófago, dando como resultado una respuesta neural anormal a la distensión y fallo en el peristaltismo (Ridgway & Graves, 2010).

HISTORIA CLÍNICA

Se sospechará de megaesófago congénito en cachorros a los cuales se les ha cambiado recientemente de alimentación líquida a sólida y es entonces cuando han comenzado a regurgitar el alimento además de que posteriormente, el cachorro o gatito experimentará un crecimiento deficiente (Bexfield et al., 2006). En pacientes adultos, la frecuencia y el momento de la regurgitación pueden variar. En estos casos se sospecha más de un megaesófago adquirido. Otros síntomas que puede mencionar el propietario pueden incluir tos y pérdida de peso (Washabau, 2003).

SIGNOS CLÍNICOS

El signo clínico más frecuente, como ya se comentó con anterioridad, es la regurgitación del alimento, es así que en un paciente que presente dicho síntoma, el megaesófago debe ser la principal causa sospechosa. Estos animales suelen presentar pérdida de peso y emaciación de forma secundaria a la malnutrición. Pueden estar presentes también, hipersalivación y descarga nasal. Frecuentemente, estos pacientes  tienen un apetito incrementado (Ridgway & Graves, 2010). La neumonía por aspiración es la complicación más común del megaesófago. Y por último, los animales afectados  presentan a menudo tos húmeda, dificultad para respirar y fiebre. 

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de esta enfermedad comienza con el examen físico de la cavidad oral, región ventral del cuello y auscultación torácica (Hall, 2007).

El uso de técnicas de imagen es fundamental para el diagnóstico de esta enfermedad, de tal forma que las radiografías simples y de contraste son el siguiente paso necesario. Los hallazgos comunes incluyen un esófago prominente y dilatado que puede encontrase lleno de aire o ingesta. Las causas subyacentes del megaesófago que pueden revelarse mediante radiografía incluyen neoplasia, cuerpo extraño, anomalía del anillo vascular, dilatación gástrica, vólvulo y hernia hiatal (Wray & Sparkes, 2006).

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Figura 1. Apariencia radiográfica de un esófago dilatado (flechas). Fuente: Mace et al., 2012.

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Figura 2. Megaesófago en un Labrador de 3 meses, con neumonía por aspiración y hernia diafragmática. Se puede observar contenido radiodenso en tórax, así como el esófago dilatado con aire en su interior.

El megaesófago se puede diagnosticar mediante la administración oral de bario líquido seguido de imágenes radiográficas (radiografía de contraste) o fluoroscópicas. No obstante, debido al riesgo de neumonía por aspiración los estudios con contraste están a menudo contraindicados La ventaja de la fluoroscopia es la mostración a tiempo real de la motilidad, además de ser una prueba sensible y que permite el diagnóstico definitivo para el megaesófago (Ridgway & Graves, 2010).). La esofagoscopia rara vez está indicada para el diagnóstico de megaesófago, pero puede ser útil para casos sospechosos de enfermedad obstructiva o esofagitis por reflujo. La esofagoscopia puede identificar una estenosis esofágica debido a un anillo vascular anormal, pero no puede diferenciar de qué tipo de anillo se trata (Larcher et al., 2006).

Ciertas alteraciones en la hematología y bioquímica pueden hacer sospechar de  enfermedades primarias subyacentes como la hiperpotasemia e hiponatremia en el hipoadrenocorticismo y anemia y punteado basófilo en la toxicidad por plomo. En la Tabla 2 se muestran otras pruebas para el diagnóstico del megaesófago.

 

Pruebas diagnósticas adicionales

Anticuerpo receptor de acetilcolina

Miastenia gravis

Estimulación con ACTH

Hipoadrenocorticismo

Test de respuesta a atropina

Disautonomía

Colinesterasa en sangre

Toxicidad por organofosforados

Electromiografía

Miastenia gravis, polimiositis

Biopsia muscular

Dermatomiositis, polimiositis, trastorno de

acumulación del glucógeno

Biopsia del nervio

Polineuropatía

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