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Pododermatitis en conejos

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INTRODUCCIÓN

Afortunadamente, cada vez los propietarios se informan de una manera más concienzuda de las necesidades de sus animales de compañía, por lo que la incidencia de este tipo de patología desciende lenta, pero progresivamente.

Es importante conocer de qué se trata y cuáles son los principales factores predisponentes para poder realizar un correcto diagnóstico y tratamiento, evitando así que evolucione hacia sus formas más complicadas, que incluso pueden llegar a afectar a las articulaciones y tener un pronóstico bastante pobre.

ETIOLOGÍA Y PATOGENIA

Se produce por un aumento de presión en la zona metatarsal, que provocará inflamación, isquemia y necrosis de los tejidos blandos circundantes, dando lugar a la aparición de hiperqueratosis, erosiones y úlceras. En esta fase, es muy probable que los propietarios no observen el problema en el animal, y sólo nosotros podamos detectarlo en las revisiones rutinarias.

Posteriormente, estas úlceras suelen contaminarse con patógenos tales como Staphylococcus, Streptococcus y Pasteurella, complicando así el cuadro, ya que la infección puede profundizar en los tejidos circundantes, dando problemas en articulaciones, huesos y tendones o produciendo lesiones vasculares que pueden llegar a producir hemorragia y anemia. Además, en algunos casos, podremos observar una septicemia derivada de esta contaminación bacteriana, con endocarditis y poliartritis asociada.

Pero, qué es lo que causa ese aumento de presión inicial que desarrollará este cuadro es lo que debe preocuparnos, ya que una vez que la pododermatitis está presente, puede ser difícil de tratar y curar. Existen por tanto, factores predisponentes que debemos intentar evitar, como pueden ser la obesidad, sustratos inadecuados (principalmente abrasivos o excesivamente duros), inactividad (por la propia pododermatitis, por otras enfermedades sistémicas o por confinamiento en la jaula), falta de higiene en la jaula, e incluso predisposición racial (las razas gigantes tienen mayor riesgo).

CUADRO CLÍNICO

Como hemos comentado anteriormente, puede variar desde una sintomatología muy leve hasta cuadros sistémicos muy graves. Existen varias clasificaciones en función de la sintomatología presente, siendo la de Mancinelli et al, 2014 la más precisa.

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GRADO 0

 Sin lesiones

GRADO 1

Una pequeña área circular en la zona plantar del metatarso (mono o bilateral), con mínima alopecia, mínima hiperemia e hiperqueratosis epidérmica, pero sin evidencia de infección o sangrado del tejido subyacente.

GRADO 2

Área circunscrita de tamaño variable localizada en el aspecto plantar caudal del metatarso que se extiende linealmente a lo largo del aspecto plantar del área metatarsiana craneal con alopecia, eritema y descamación de tejidos circundantes

GRADO 3

Área de tamaño variable ulcerada focalmente y con grado variable de anomalías de la queratinización. Infección del tejido subcutáneo presente

GRADO 4

Se puede observar  pérdida de todo el espesor de la piel con restos necróticos e incluso infección del tejido subcutáneo. Podemos encontrar exudados purulentos adheridos a las lesiones.

GRADO 5

Infección severa que involucra a estructuras profundas, incluyendo huesos y tendones con tenosinovitis, osteomielitis y artritis.

GRADO 6

Estadío final con pérdida de la funcionalidad de la extremidad.

DIAGNÓSTICO

Se basa principalmente en la anamnesis (estudiaremos principalmente la presencia de los factores predisponentes comentados para valorar el riesgo potencial de presentación de esta enfermedad) y signos clínicos (realizaremos un examen general del animal, prestando especial atención a la condición corporal, superficie plantar valorando presencia de lesiones, y un examen ortopédico y neurológico que nos indique el grado de funcionalidad de la extremidad).

Aun así, debemos tener en cuenta como diagnósticos diferenciales: dermatofitosis, micosis profunda, neoplasia.

Podemos realizar también pruebas complementarias para confirmar nuestro diagnóstico, como pueden ser:

  • Citología: revelará una inflamación piogranulomatosa bacteriana (presencia de macrófagos y neutrófilos).
  • Radiografía de las extremidades para valorar el grado de afectación ósea.
  • Analítica sanguínea: en casos graves para valorar la afectación sistémica del animal.
  • Cultivo y antibiograma: para detectar agentes patógenos asociados.
TRATAMIENTO

Dependerá del grado de afectación de la extremidad, variando desde una simple corrección de manejo hasta intervenciones quirúrgicas.

  • Corrección de factores predisponentes: Debemos intentar disminuir el peso del animal, aumentar el tiempo de ejercicio (disminuyendo en gran medida su estancia en el interior de la jaula), suministrar un sustrato blando y almohadillado (como paja o césped) y aumentando la higiene del mismo.
  • Administraremos antibióticos y analgésicos. Debemos tener precaución con la antibioterapia para evitar problemas secundarios como enterotoxemia.
  • Es recomendable disminuir la cantidad de verduras y pienso, y aumentar la cantidad de heno en la ración.
  • Limpieza y vendaje de la herida. Debemos pelar la zona con cuidado, desinfectar bien, eliminar el tejido necrótico, aplicar productos tópicos tales como mupirocina, ácido fusídico y blastoestimulina, tras lo cual procederemos a vendar la extremidad con una capa protectora, otra absorbente y otra que fije bien el vendaje. A este respecto existen ciertas controversias, ya que algunos autores prefieren no llevar a cabo el vendaje, aunque la mayoría coinciden en que resulta beneficioso.
  • Nuevas terapias. En algunos casos, se está utilizando la aplicación de láser terapéutico para estimular la cicatrización y producir analgesia de la zona. Aún no existen estudios al respecto, pero parece bastante prometedor.
PRONÓSTICO

Depende del grado de afectación de la extremidad.

En todos los casos debemos explicar a los propietarios que puede ser difícil de tratar, y que será muy importante su colaboración.

En casos leves, podemos conseguir una gran mejoría corrigiendo factores predisponentes y aplicando tratamiento analgésico y antibiótico.

En casos graves el pronóstico es reservado-grave, teniendo que considerar la eutanasia del animal si no consiguiésemos controlar la septicemia.

BIBLIOGRAFÍA
  • Jiménez Santamaría, Jordi (2009) Sección 1: Mamíferos. En Jordi Jiménez Santamaría, Manual Clínico de Animales Exóticos (pp. 1-101). Barcelona, España: Multimédica Ediciones Veterinarias.
  • González-Iglesias Sitges, Pilar (2015) Capítulo 3-Conejos. En Alfredo Bengoa Rodríguez, Manual Práctico de Medicina de Mamíferos Exóticos (pp 133-170). Madrid, España: Axón Comunicación.
  • Bensignor, Emmanuel (2010). Dermatología de los NAC. Zaragoza, España: Servet.
  • Mancinelli E., Keeble E, Richardson J et al. Husbandry risk factors asocciated with hock pododermatitis in UK pet rabbits (Oryctolagus cuniculus). Vet Rec 2014; 174 : 429.
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