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Tumor de células hepatoides

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RESUMEN

Junior es un Sharpei de once años, castrado que presenta un nódulo cutáneo dorsal al ano diagnosticado histopatológicamente como un adenocarcinoma de células hepatoides. 

Existen tres tipos de tumores glandulares, tumor de la glándula perianal (o circunanal o hepatoide), el tumor de la glándula apocrina del saco anal y el tumor de la glándula apocrina, que comúnmente ocurren en el área perianal del perro (1). El comportamiento biológico de cada tipo varía considerablemente. La mayoría de las inflamaciones de la glándula perianal son una hiperplasia focal y la forma proliferativa benigna (adenoma), mientras que las formas malignas (adenocarcinoma) son poco frecuentes.

Como terapia, la castración y la extirpación del tumor con cirugía o criocirugía es efectiva para la mayoría de los adenomas y adenocarcinomas (2). 

Este tipo de tumor es hormonodependiente por lo que normalmente responden bien a la castración. Aunque infrecuente, el único problema que podría suceder en perros castrados con antecedentes previos de este tumor es la aparición de tumoraciones nuevas en esta misma localización como resultado de la estimulación de glándulas hepatoides hiperplásicas preexistentes por andrógenos endógenos más probablemente de origen adrenal.

El objetivo de dicho reporte es identificar con este caso, la etiología de dicho tumor, considerando que en este caso no existe un estimulo de tipo gonadal ni adrenal.

 

DESCRIPCIÓN DEL CASO

Se presenta en la consulta un canino, SharPei, macho castrado, 11 años, 18 kg, condición corporal ideal, sin historial de enfermedades. Su propietaria comenta que fue castrado hace 5 años porque se diagnosticó mediante ecografía una hiperplasia prostática benigna debida a dos quistes hallados ecográficamente.

Presenta en la zona dorsal del ano un nódulo intradérmico redondo, desde hace 1 mes aproximadamente, de 2 cm de diámetro, ulcerado, de consistencia dura. No presenta ningún tipo de alteración al momento de defecar. La analítica y la radiografía de tórax y abdomen no presentaron ninguna alteración clínicamente significativa relacionada con procesos neoplásicos o de prostatomegalia (Fig. 1).

El examen ecográfico reveló una próstata de tamaño reducido, 14.2x19.6mm (Fig. 2), con presencia de zonas hiperecoicas sugerente de calcificaciones o mineralizaciones y dos estructuras quísticas de hasta 4mm de diámetro con contenido anecoico (Fig. 3).  Las glándulas adrenales eran de tamaño normal, con buena diferenciación corticomedular, ecoestructuralmente normales. Izquierda de 6,6mm de grosor de lóbulo y la derecha de 6mm (Fig. 4).

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Figura 1.Radiografía lateral de abdomen

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Figura 2. Ecografía. Prostata

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Ecografia. Quistes prostáticos

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Fig. 4. Ecografia. Gland. adrenal normal

Se extrajo una muestra del material hemorrágico y queratináceo del  nódulo con presión local de la zona para enviar a histopatología, la cual evidenció una proliferación neoplásica de naturaleza epitelial constituida por múltiples nidos de células de aspecto basal dispuestas entre nidos de células poligonales de gran tamaño, amplio citoplasma acidófilo y núcleo central, redondeado con un nucléolo evidente (características citológicas típicas de células hepatoides). El grado de atipia celular es bajo y el índice mitótico moderado. Se aprecian áreas de necrosis junto a una intensa hiperemia de las estructuras vasculares, revelando así la presencia de un adenocarcinoma de células hepatoides de pronóstico leve- reservado.

Se aconsejó al propietario la extirpación quirúrgica completa, dejando amplios márgenes libres del tumor para evitar posibles recidivas, que es el principal problema asociado a este tipo de tumor. El propietario decide no operarlo porque considera que es muy mayor, aun así, se compromete a realizarle evaluaciones periódicas cada 3 meses para controlar posible metástasis.

Cinco meses después de la primera evaluación, Junior viene a consulta de revisión y su exploración es normal, analítica y radiografía de tórax no presentan alteraciones compatibles con procesos metatastásicos ni algún otro hallazgo clínicamente significativo. Inclusive, se evidencia una regresión parcial del tamaño del nódulo, ahora de 1 cm de diámetro aproximadamente.

DISCUSIÓN

Los tumores de glándulas hepatoides, también denominados tumor de glándulas perineales o circunanales. Son primariamente encontrados en el área perianal cuando circundan el ano. Éstas se pueden encontrar también en evaluaciones histológicas de piel desde las porciones dorsal y ventral de la cola, el área lumbosacra, abdomen ventral y particularmente en la piel periprepucial, el área lumbar y en raras ocasiones en zona de la cabeza.

La etiología de la hiperplasia y neoplasia de la glándula perianal no ha sido encontrada, pero las hormonas gonadales juegan un papel importante, ya que son dependientes de andrógenos o de la alteración entre andrógenos y estrógenos

Las glándulas hepatoides continúan agrandándose durante toda la vida del perro, bajo la estimulación androgénica. Por tanto, en perros machos viejos, son comúnmente hiperplásicas y subsecuentemente muestran una progresión a los adenomas. En estos tumores, el mantenimiento de los receptores de andrógenos a lo largo de la progresión del tumor proporciona evidencia de la dependencia hormonal de éstos (3). La resección quirúrgica, incluida la castración en perros machos, se ha usado con mayor frecuencia para tratar adenomas y adenocarcinomas de las glándulas perianales.

En este caso no existe un factor racial que incida en la presencia de este tipo de tumores puesto que la razas referentes con mayor predilección son Cocker Spaniel, Samoyedo, Huskye Siberiano, Bull dog ingles, Afgano, Beagle, Pequinés, Shih Tzu, Lhasa apso Vizsla, y mestizos de Cocker como el Cookapoo, actualmente no existen referencias de Sharpei con este tipo de nódulos.

En mayoría, los tumores de glándulas perianales son adenomas. La diferenciación entre una hiperplasia nodular de glándulas perianales y un adenoma es difícil tanto citológica como histológicamente. Los adenocarcinomas de glándulas perianales son poco frecuentes. Además, las células de adenocarcinomas de glándulas perianales presentan variaciones en el tamaño nuclear y en la cantidad y el tamaño de los nucléolos. Los adenocarcinomas perianales bien diferenciados son difíciles de distinguir de los adenomas tanto citológica como histológicamente.

En este caso, la imagen ecográfica de la próstata no corresponde con la imagen normal de un macho orquiectomizado. Aunque el tamaño es reducido, como cualquier próstata involucionada, la presencia de quistes o calcificaciones puede sugerir cambios de hiperplasia o neoplasia prostática. Aún así, es necesario y recomendable contrastar con datos citológicos prostáticos y comparar con posteriores revisiones ecográficas. 

El punto de mayor incidencia del tumor se desarrolla especialmente en animales viejos según el 100% de los autores consultados y solo dos hacen referencia a un rango etario, ubicándolo entre 8 y 13 años de edad según Goldschmidt y Hendrick 2002 y Turek y Withrow 2007.

El adenocarcinoma de células hepatoides es una neoplasia de muy mal pronóstico a pesar de realizar un diagnóstico precoz y una cirugía radical. Algunos autores consideran que ya existen siempre metástasis en el momento de realizar el diagnóstico.

En conclusión, referente a este caso, no está claro el origen de dicho nódulo puesto que las variantes hormonales referentes como factores etiológicos de tumores tanto benignos como malignos de células hepatoides no son estímulos en este paciente. Lo que sí está claro es que Junior pertenece al rango etario referido por algunos autores, consideración que pudiera justificar el historial de dicho paciente.

BIBLIOGRAFÍA
  • Hayes HM, Jr, Wilson GP. Hormone-dependentneoplasms of thecanine perianal gland. Cancer Res. 1977; 37: 2068–2071
  • Liska WD, Withrow SJ. Cryosurgicaltreatment of perianal gland adenomas in thedog. J Am Anim Hosp Assoc. 1978;14: 457–463
  • Pisani G, Millanta F, Lorenzi D, Vannozzi I, Poli A. Androgen receptor expression in normal, hyperplastic and neoplastichepatoidglands in thedog. Res VetSci. 2006; 8:231– 236.
  • C. Díaz-Bertrana, Mª J. Maya, I. Durall, A. Burballa, A. Martinez, J. Franch. Adenocarcinoma de glándulas hepatoides: tres casos clínicos. AVEPA. Vol 28, Nº 4. 2008.
  • Goldschmidt M, M Hendrick. 2002. Tumors of the skin and softtissues. In: Meunten D (ed) Tumors in domesticanimals. 4th ed. Blackwellpublishingcompany, Iowa, USA, Pp. 68- 70.
  • Turek M, S Withrow. 2007. Perianal tumors. In: Withrow S, D Vail (eds),

Witrow&MacEwen’ssmall animal clinicaloncology 4 thed Saunders Elsevier. Missouri, UnitedStates. Pp 503- 510.

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