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Desarrollo de anorexia en el paciente felino. ¿Cómo manejarla?

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RESUMEN

La anorexia se define como la pérdida de apetito hacia la comida. Otro término usado es la hiporexia que puede definirse como una disminución del apetito del paciente (Delaney, 2006). Ambas situaciones son importantes pues supone uno de los síntomas que se presentan con mayor frecuencia en la medicina felina.

La distinción entre anorexia e hiporexia es útil para fines descriptivos y porque los pacientes totalmente anoréxicos con frecuencia requieren una intervención diagnóstica y terapéutica más agresiva, incluyendo la alimentación asistida.

Los efectos perjudiciales de la anorexia/hiporexia se conocen bien. Los cambios metabólicos incluyen incrementos en la glucosa, lactato, cortisol, glucagón y norepinefrina, también incrementos en la proteolísis que conducen a la pérdida de masa muscular mientras que la grasa se preserva.(Zakim, 1982) La función inmune y la cicatrización de heridas se deterioran y la morbilidad y mortalidad se incrementan.

La lipidosis hepática felina es la patología metabólica hepática más frecuente en el gato y puede desarrollarse en gatos obesos que se han vuelto anoréxicos debido a una experiencia estresante o a una enfermedad concurrente. (Zoran, 2002; Center, 2005) Se asocia con la pérdida aguda y rápida de peso, depresión e ictericia; la masa muscular se pierde mientras que la grasa abdominal e inguinal suele mantenerse. (Hubbard, Vulgamott, 1992). El éxito del tratamiento está condicionado por la rapidez en instaurar un soporte nutricional adecuado. Las posibilidades de supervivencia están próximas al 90% en los gatos que reciben un soporte nutricional adaptado y precoz, y en tanto que se reduce al 10-15% en el caso contrario. (Center, 2005)

CAUSAS FRECUENTES RELACIONADAS CON EL MANEJO

Existen numerosas causas potenciales de anorexia o hiporexia. Se debe de intentar prevenir siempre que sea posible y encontrar una causa específica cuando aparece.

Además de la pérdida normal de apetito debido a enfermedad subyacente, algunas causas comunes que debemos de tener siempre presentes incluyen:

  • Cambios en la dieta: Es frecuente que los gatos desarrollen preferencias alimentarias fijas, frecuentemente por experiencias tempranas. Pudiendo rechazar alimentos por características tales como el gusto, olfato, forma y tamaño de la croqueta o por el formato (seco, semi-húmedo, enlatado). Esto supone en diversas ocasiones, un problema a la hora de instaurar una alimentación de prescripción en un paciente enfermo. Así mismo también hay que tener en cuenta que la aceptación de la ingesta puede verse alterada por el tipo de recipiente, la presencia de otros animales o personas. No hay que olvidar que dietas de mala calidad o en mal estado pueden causar anorexia, vómitos y diarrea.
  • Factores estresantes: Muchos factores estresantes externos pueden causar anorexia/hiporexia, vómitos, diarreas, etc. La respuesta indeseable al estrés incluye hiperglucemia, descenso del potasio sérico, incremento de la creatininfosfoquinasa sérica, linfopenia, neutrofilia, respuesta errática a la sedación y anestesia, hipertensión y soplos cardíacos. (Carney, Little et al. 2012)

La anorexia puede verse agravada durante el ingreso hospitalario debido factores estresantes mas allá de los cambios dietéticos, tales como temperaturas frías, ambientes ruidosos, ausencia de lugares donde esconderse, presencia de otros gatos o perros, entre muchas otras. Así mismo, la ingesta de alimentos se ve afectada negativamente cuantos menos pies de distancia triangulada existen entre el arenero, área de descanso y los boles de comida y agua. (Bourgeois, Elliott, et al. 2004) El uso de feromonas faciales felinas durante la hospitalización de los gatos está asociado a un incremento en el consumo de alimentos y un incremento en el comportamiento normal como el acicalamiento. (Griffith, Steigerwald et al. 2000)

ESTIMULACIÓN FARMACOLÓGICA DEL APETITO

Algunos fármacos pueden emplearse como estimulantes del apetito en los gatos. Estos fármacos presentan varios efectos secundarios y para muchos autores, no son útiles para el manejo nutricional de los pacientes en cuidados intensivos. Es importante señalar que sólo la nutrición asistida puede asegurar un aporte calórico adecuado. Los estimulantes del apetito por tanto, pueden utilizarse en el gato una vez recuperado cuando se le ha dado el alta y regresa a casa. (Chan, 2006)

¿CÓMO CALCULO LAS NECESIDADES ENERGÉTICAS DE MI PACIENTE FELINO?

El cálculo de las necesidades energéticas de los pacientes hospitalizados ha sido objeto de numerosos debates. No es posible medir directamente el consumo energético del paciente. Por consiguiente, se recomiendan diversas ecuaciones para estimar las necesidades energéticas en reposo (RER), que corresponde a la energía que un animal necesita en reposo incluyendo influencias fisiológicas y la asimilación de los nutrientes.

Existen diversas ecuaciones, la más empleada por los autores, es la denominada ecuación interespecie que a su vez es más exacta en gatitos menores de 2kg (Ecuación 1), otra ecuación para el cálculo de los RER en gatos adultos (Ecuación 2) (Carney, Little, et al 2012) y una ecuación alternativa que puede utilizarse también para evaluar los RER en los gatos (Ecuación 3)

  1. RER = 70 x (peso corporal actual en kg)0,75kcal/día
  2. RER = 30 x (peso corporal actual en kg) + 30 kcal/día
  3. RER = 40 x (Peso corporal actual en kg) kcal/día

Algunos autores recomiendan multiplicar las RER por un coeficiente de enfermedad (0,5 a 2) para compensar el hipermetabolismo (Bartges et al., 2004), acción que ya no se recomienda ya que se ha asociado con una mayor tasa de complicaciones (Chan DL, 2009) así como la aparición de hiperglucemia en gatos que recibían nutrición parenteral (Crabb et al., 2006)

ESTRATEGIAS DE MANEJO DE LA ALIMENTACIÓN DEL GATO ANORÉXICO.

La valoración del gato anoréxico/hiporéxico debe incluir como mínimo un examen físico y laboratorial, valoración de la historia médica disponible, evaluación nutricional y una evaluación del ambiente. Si es posible, la posible causa subyacente debe identificarse y tratarse. Las estrategias de alimentación pueden agruparse en 3 niveles según el grado de intervención:

  1. Intervención simple: Este nivel engloba algunas medidas de manejo simples que se pueden adoptar en primera instancia para estimular la ingesta de nuestro paciente. La sensación del olfato es particularmente importante en gatos para comer normalmente, aumentar el olor y la palatabilidad puede realizarse utilizando alimentación fresca enlatada y calentándola a una temperatura no mayor que la temperatura corporal y añadiendo agua o caldo de pollo o atún. Para aquellos que no acepten la comida enlatada húmeda, pueden empaparse las croquetas este mismo caldo o agua.
    Con frecuencia, el paciente anoréxico se siente saciado enseguida, por lo que se recomienda dividir la ración diaria en el mayor número de tomas de pequeño volumen. Dar de comer de la mano, o acariciarles puede ser de utilidad en algunos casos. Los fármacos estimulantes del apetito no son muy fiables, y muchos tienen efectos secundarios indeseables. Su efecto dura poco y por tanto es mejor reservarlos para gatos convalecientes con hiporexia o aquellos que se encuentren superando la aversión a la comida.

  2. Alimentación forzada con jeringa: La alimentación con jeringa tiene una utilidad limitada y es mejor para gatos que no presenten una anorexia total y que toleren este procedimiento. Con este método puede ser difícil satisfacer las necesidades calóricas diarias y muchos  gatos luchan y se resisten. Cuando asocian el olor o el alimento a una experiencia desagradable, puede que el gato evite ese alimento en el futuro, por lo que se recomienda evitar obligar a comer al gato anoréxico. Así mismo, forzar a un gato a comer incrementa el riesgo de neumonía por aspiración.

  3. Alimentación por sonda: Está indicada cuando se requiere de un soporte nutricional de más de 1-2 días. El método más fácil y el de elección cuando la hospitalización es de corta duración (<5días) es la colocación de una sonda nasoesofáfica o nasogástrica, la cual se recomienda no introducir el extremo de la sonda hasta el estómago y dejarla en esófago distal para evitar un reflujo ácido que aumente el riesgo de esofagitis, vómitos e irritación. Será importante valorar el reflejo deglutorio, pues en ausencia del mismo, al igual que en hospitalizaciones largas (mayores de 7 días) sería recomendable la colocación de un tubo de esofagostomía. La utilización de antieméticos como la metoclopramida estaría indicada, más aún en presencia de nauseas o retardado del vaciado gástrico.
PROTOCOLO DE ALIMENTACIÓN

El soporte nutricional debe introducirse de manera gradual y presentaciones líquidas, administrando pequeña cantidad de agua tras cada toma para limpiar la sonda. En general el primer día se administra entre 1/3 y 1/4 de los RER. Si no aparecen complicaciones, la cantidad va aumentando de manera progresiva (en torno a un 25%/día) hasta alcanzar la totalidad de los RER a lo largo de 3 ó 4 días. (Bartges et al., 2004)

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Un concepto falso bastante extendido es que los gatos con una sonda de alimentación enteral no comen de forma espontanea. Normalmente la anorexia desaparece una vez se controla la patología primaria. Ofrecer alimento a los gatos permite evaluar su apetito y ayuda a determinar el momento en el cual ya no es necesaria la sonda.

Tras el alta hospitalaria, es recomendable calcular las necesidades energéticas de mantenimiento (MER) de  nuestro paciente con la siguiente fórmula: 60 kcal/kg/día de tal manera que el propietario pueda identificar hiporexia en su animal para poder instaurar o modificar el tratamiento, o en futuros estados de enfermedad.

CONCLUSIONES

Tanto el desarrollo de la anorexia inducida por errores de manejo, estrés, o enfermedad suponen un factor pronóstico negativo en cualquier proceso patológico, sucede por igual con la hiporexia, la cual se podría estimar fácilmente introduciendo si no lo tienen ya en su protocolo de hospitalización, un procedimiento para el control de la ingesta de alimentos, pues con alimentación ad libitum es difícil detectarlo, y no estaría de más pesar los boles de comida de todo gato hospitalizado, así como invertir algo de tiempo en profundizar sobre el estrés en los felinos y todo lo que esto conlleva para ellos y qué podemos hacer para minimizarlo.

BIBLIOGRAFÍA
  • Bartges J, Kirk C, Lauten S. Calculating a patient's nutritional requirements. Vet Med 2004; 99(7):632
  • Bourgeois H, ElliottD, Marniquet P, Soulard Y and Watson. Dietary preferences of dogs and cats. 2004
  • Carney HC, Little S, Brownlee-Tomasso D, et al. AAFP and ISFM Feline-Friendly Nursing Care Guidelines. J Feline Med Surg. 2012; 14:337-49
  • Center SA. Feline hepatic lipidosis. Vet Clin Small Animal 2005; 35: 225-269
  • Chan DL. The inappetent hospitalised cat: clinical approach to maximising nutritional support. J Feline Med Surg. 2009; 11:925-33
  • Crabb SE, Freeman LM, Chan DL et al. Retrospective evaluation of total parenteral nutrition in cats: 40 cases (1991-2003). J Vet Emerg Crit Care 2006; 16:21-26
  • Delaney SJ. Management of anorexia in dogs and cats. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2006; 36: 1243-9
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  • Zakim, D. Metabolism of glucose and fatty acids by the liver. En Zakim, D y Boyer, T. D. (eds.): Hepatology: A Textbook of liver disease. Philadelphia, E. B. Saunders Co. 1982, pag 76-109
  • Zoran DL. The carnivore connection to nutrition in cats. J Am Med Assoc 2002; 221:1559-1567
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